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viernes, 19 de diciembre de 2014

"Violencias cisexistas en las aulas: la transfobia y la plumofobia"


Ángel Amaro (2014)

En los últimos años se está estudiando y abordando de forma interdisciplinar el fenómeno escolar del bullying lgtbfóbico, denominándosele comúnmente bullying homofóbico. Estamos ante una agresión patriarcal múltiple que invisibiliza, cosifica y violenta en el ámbito escolar a las identidades de género no cisexuales (transexuales, transgéneros y travestis) y a las orientaciones afectivo-sexuales no heterosexuales (gays, lesbianas, bisexuales y pansexuales). Bullying LGTBfóbico se muestra como un término paraguas que -a priori- trata de aglutinar de forma interseccional todas las agresiones cisexistas, heterosexistas y monosexistas que sufre el estudiantado. Es en los centros educativos donde, con mucha más virulencia, azota la dictadura de la las expectativas, los roles y los estereotipos; contexto legitimado por una pedagogía esencialista que percibe al estudiantado como no-sexual, no-afectivo y no-expresivo. Obviamente, cuando se habla de LGTBfobia, hay que tener presente la doble vertiente que existe en esta compleja matriz patriarcal que abordamos: por un lado tenemos las violencias en el campo de las identidades de género y, por otro lado, las violencias en el campo de las orientaciones sexuales. Se conocen más las segundas violencias que las primeras, ¿por qué? Es muy sencillo: la sociedad es cisexista y, estructuralmente, niega las realidades de las personas trans* y los cuerpos/expresiones diversas. Muchas veces se conocen más las vivencias y realidades de la gayfobia que las peculiaridades de la transfobia (especificidad del bullying transfóbico). Esto no es azaroso, el binarismo cisexista permea hasta cómo se previene el bullying y tiende a invisibilizar los cuerpos que nunca nombra y siempre estigmatiza.

En una sociedad masculinista/masculinizada -y por tanto androcéntrica también en el activismo LGTBIQ- no es de extrañar que las violencias que sufren las mujeres lesbianas, bisexuales y trans* aún estén poco abordadas desde las agendas activistas; los patriarcalismos aún condicionan mucho la forma de abordar el bullying LGTBfóbico, buen ejemplo de ello es que las violencias patriarcales que sufren las mujeres LTBI aún no están en el centro del debate de forma interseccional.

Vemos pues que no se trata sólo, aunque también, de enunciar y hablar del bullying LGBTfóbico sin más. Hay que tener presente el gaycentrismo que binariza nuestro discuros y nos lleva a invisibilizar -de forma consciente o no- el resto de violencias patriarcales que padece el estudiantado LGTBIQ. Sería insensato hablar de acoso escolar y no centrarse en las transfobias -que suele pasar por cierto-. Esto sería una práctica binarista que no se hace asumiendo plenamente la diversidad corporal, estética y expresiva de los cuerpos y sujetos que habitan nuestras aulas y patios. No podemos caer en ópticas transfóbicas que no visibilicen el cisexismo estructural que sostiene la pedagogía patriarcal.

No todo es homofobia y discriminación por motivo de orientación afectivo-sexual.

Debemos alejarnos de ópticas homocentristas. Un ejemplo de abordaje cisexista, carente de una óptica transfeminista, sería el hecho de afirmar que la plumofobia (discriminación de expresiones estético-expresivas) está enmarcada dentro del campo de la homofobia; un sesgo gaycéntrico que tiende a percibir la discriminación de las expresiones y estéticas desde una perspectiva canónica homocentrada. Se cae en este caso en una lógica transfóbica que emplea la discriminación de las expresiones/estéticas para ponerlas al servicio de la agenda de los deseos.

En vez de abordar la plumofobia desde la complejidad que muestra el cisexismo, se habla de bullying homofóbico, negándose así la diferenciación entre el ámbito del deseo afectivo-sexual y la identidad sexo-genérica. Esta maniobra gaycéntrica hace aguas, ya que gran parte de l*s niñ*s que sufren plumofobia no son homosexuales o bisexuales. Entonces, ¿por qué seguir empeñad*s en explicar desde posicionamientos del deseo afectivo-sexual las implicaciones de las violencias cisexistas que atraviesan los cuerpos de nuestr*s estudiantes? Es una pirueta compleja, homocéntrica y cisexista. En realidad, se niegan los discursos de los cuerpos y las violencias que los atravesan para legitimar cierta manera de prevenir el acoso LGTBfóbico. No se puede erradicar el bullying LGTBfóbico desde una óptica gay articulada en torno a las vivencias y especificidades que experimentan los niños y chicos jóvenes gays, blancos, urbanos y de clase media. El estudiantado LGTBIQ es diverso y, por tanto, diversas deberán ser las estrategias socioeducativas emancipatorias.

Pedagog*s, activistas no-binaristas y educador*s implicad*s debemos empaparnos de una coeducación transformadora que emancipe a los individuos, de una pedagogía queer que tenga presente la diversidad como una matriz interseccional repleta de posibilidades, realidades y vivencias. Entender, por tanto, los cuerpos y sus agenciamientos desde las complejidades que los articulan, y tener bien presente el transfeminismo y un necesario proceso deconstructitivsta en nuestros discursos, praxis y acciones sociopedagógicas. Esta coeducación emancipatoria se rearticulará desde la diversidad de los cuerpos, las estéticas y expresiones; desde lo complejo y poliédrico; desde la autocrítica y la interdisciplinariedad.

Asumamos entonces las múltiples dimensionalidades y puntos de fuga del bullying LGTBfóbico. Siempre desde una agenda transfeminista y emancipatoria; desde los intersticios, los entrecruzamientos, las posibilidades, las diásporas, los prismas liberadores y constructivistas, escenarios democráticos que nos permitirán abordar integralmente todas las violencias patriarcales que se (entre)cruzan en la realidad escolar. La pedagogía queer puede arrojar mucha luz en esta tarea de reubicar y de(re)construir. Un proceso poliédrico que, sin duda alguna, es tan complejo como ambicioso.



Publicado en Revista Hysteria

lunes, 13 de octubre de 2014

"Por unha pedagoxía queer e coeducación transfeminista"


Ángel Amaro (2014)




Estamos a vivir mutacións do patriarcado capitalista que se plasman no eido da educación e da práctica pedagóxica. Derivas autoritarias e tecnocráticas que atentan estruturalmente contra a educación pública e gratuita, a laicidade, a coeducación e — como non?— contra a diversidade afectivo-sexual. O desmantelamento do Estado do Benestar tamén vai da man do desmantelamento do ensino público. Os mesmos lobbies financieiros que nos queren paradas e precarizadas, tamén nos queren desinformadas e parvas. Alienadas nun contexto educativo precario, mercantilizado, patriarcal e cousificado: alleo a emancipación cidadá, a igualdade real e a xustiza social. En definitiva, os do 1% non queren unha educación pública, laica, ecopacifista, dos pobos, gratuíta, emancipatoria e feminista.
O certo é que interesa ben pouco a formación integral e emancipatoria das clases populares. Recházase dende as esferas do poder o ensino feminista porque desestabiliza o patriarcado (base material do capitalismo) e, négase constantemente dende os resortes do réxime español a diversidade afectivo-sexual, unha obviedade que se manifesta dende educación infantil e primaria.
Neste sentido as políticas e lexislacións educativas da direita máis casposa son ben sinxelas: «na escola o estudantado non ten xénero. Non compre abordar cuestións sensibles que alteren a normal evolución da conducta afectivo-sexual». Inspirados na educación do franquismo nacional-católico aínda quedan nostálxicos da escola segregada e patriarcal, esa que se empeña en manter a «doma e castracción» no ensino para apostar polo adoutrinamento españolista e patriarcal.

O PP nega a sexualidade e as violencias patriarcais nas escolas

Que podemos esperar dunha direita defensora da sacrosanta familia nuclear? Máis ben nada. Sempre se amosaron esquivos e pouco implicados políticamente na prevención da violencia de xénero e da LGTBfobia (só hai que tirar de hemerotecas e analizar declaracións institucionais, os exiguos orzamentos e a eliminación de campañas específicas de sensibilización). Ignoran o bullying, masifican as aulas, recortan na formación permanente do profesorado, despolitizan as AMPAS, negan o sindicalismo estudantil, recortan nas investigacións feministas e estigmatizan as ONGs que traballan na educación afectivo-sexual.
A situación actual da coeducación no estado español está tocada de morte dende os resortes do estado. Desgrazadamente igualdade legal non equivale a igualdade real e estamos a ver o incremento da violencia de xénero intraxuvenil, as propostas segregadoras da direita, intolerancia a diversidade afectivo-sexual e vellos roles sexistas e prexuízos patriarcais que non cesan de enquistarse nas aulas. A escola é un bo reflexo da sociedade e esta complexa ecuación ben a coñecen os gobernos da direita que sempre alteran o ordenamento lexislativo en materia de coeducación e diversidade afectivo-sexual. Proba de todo este drama educativo vese claramente na cruzada político-relixiosa que desde a etapa de ZP se lle fixo a Educación para a Cidadanía (EpC), agora sentenciada de morte pola Lei Wert (LOMCE). E é que xa en febreiro de 2012 o Ministerio de Educación afirmaba que: «Tal como foi concibida, Educación para a Cidadanía convertiuse nunha materia con carga de adoutrinamento. [...] Os novos modelos de familia e os direitos dos homosexuais caberán na nova materia na medida en que se expliquen na parte dogmática da Constitución [...] A cuestión é que a norma fundamental do Estado non entra en concrecións de homosexualidade ou tipos de familias. Fala da igualdade dos homes independentemente da súa idiosincrasia, e isto é o que tocará a nova materia»
En resumo: a educación afectivo-sexual para o PP nunca foi asumida como educación: curriculum formal e pedagoxía. A eterna teima de negar a construción da cidadanía democrática e tachar a coeducación de «manipulación política» e «adoutrinamento feminista». Ben certo é que estamos a ser violentadas por lexislacións educativas que negan as nosas sexualidades, afectividades, corpos e expresións estéticas. Estamos a ser agredidas por ordenamentos xurídicos que invisibilizan o sexismo e o heterosexismo nas aulas, que negan os micromachismos e o bullying LGTBfóbico (lesbofóbico, homofóbico, transfóbico e bifóbico).

Que facer ante esta ofensiva patriarcal que lexitima a escola heterofalopatriarcal?

Hai que auto/formarse, xerar novos espazos de resiliencia identitaria e coletiva, potenciar a cibermilitancia, achegar a academia ás prazas, facer activismo nas aulas e empoderarse dende o compromiso cos feminismos e unha sociedad libre de LGTBfobia.
Neste sentido compre ir más alá do que se entende convencionalmente por coeducación (reducida en xeral ao modelo de escola mixta). Hai que mudar o conto de xeito interrelacionado e non só aspirar á «igualdade entre os sexos« e á «prevención da violencia de xénero» en termos xerais.
A LOE podería dicirse que nunca acadou estes obxetivos feministas e emancipatorios. Por esta razón é crucial mudar as estruturas hexemónicas patriarcais das que se nutre a pedagoxía convencional (androcentrismo, heterosexismo e monosexismo).
Dende unha coeducación tranfeminista de máximos temos que ir máis alá do paradigma da igualdade formal e artellar unha nova proposta pedagóxica emancipatoria, utópica e que aspire a unha educación antipatriarcal real. Non so é igualar, é transformar e alterar as estruturas do sistema patriarcal capitalista.
Podería falarse de que compre un Proceso Constituvo Pedagóxico para democratizar educación, erradicar as violencias patriarcais nas aulas e facer dunha vez por todas unha educación feminista. Deconstruir o proceso socializador constitutivo dos xéneros e o proceso estrutural que sostén as violencias patriarcais (violencia de xénero, LGTBfobia, gordofobia, micromachismo, etc.).
O horizonte emancipatorio está en apostar por mestras/es e educadoras/es que desnaturalicen a construción das sexualidades e as afectividades, que despatoloxicen os corpos e os desexos. Unha laboura que pasa por recoller no cotián das aulas as propostas e conceptualizacións da teoría queer (Teorías Torcidas e TransMariBiBolleras).
En definitiva, levar ás escolas a repolitización das expresións estéticas, a denuncia das violencias simbólicas, desestabilizar os binarismos, evitar procesos de revitimización, falar de empoderamentos coletivos, afondar nas novas masculinidades. Camiñar todas xuntas no afianzamento dunha educación comunitaria, transfeminista e democrática que asuma as diferenzas, as expresións, as vivencias e as diversidades.
Non é unha laboura sinxela pero temos que estar cheas de entusiasmo e fortes para mudar radicalmente a pedagoxía dende a base se queremos que teña vixencia una revolución pedagóxica estrutural e cotián. E para iso temos que continuar apostando sempre pola participación de todos os axentes sociais dende un paradigma democrático de solidariedade, xustiza social, feminismos, paz, internacionalismo e apoio mutuo.

Publicado en CONTRAPODER

martes, 9 de septiembre de 2014

3ª edición del curso DIVERSIDAD AFECTIVO-SEXUAL EN LA EDUCACIÓN (20 horas ICE o 2 créditos ECTS)


PROGRAMA DEL CURSO

LUNES 13 - “Diversidad afectivo-sexual y jóvenes: las identidades de género y las orientaciones sexuales en la escuela y el instituto”, Ángel Amaro

MARTES 14 - “Bullying LGTBfóbico y heterosexismo: prevención y sensibilización desde la educación formal y no formal”, Ángel Amaro

MIÉRCOLES 15 - “Feminismo y Coeducación: Escuela Inclusiva y Atención a la Diversidad”, Isabel Álvarez

JUEVES 16 - “Diversidad familiar y cultural: jóvenes LGTBI en el contexto europeo”, Ángel Amaro

VIERNES 17 - “Literatura infantil y juvenil para abordar la diversidad afectivo-sexual”, Isabel Álvarez

LUNES 27 - Evaluación y Conclusiones, Ángel Amaro e Isabel Álvarez


Más información en Centre d'Estudis sobre la Dona