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martes, 10 de marzo de 2015

"Cosificación androcentrista y academicismo decimonónico: las violencias patriarcales de las No-Luces"


Ángel Amaro

Palabras clave:
Patriarcado Ilustrado, Proyecto Ilustrado, feminicidio, ecocidio y cosificación 
 Resumen:
El Proyecto Ilustrado supuso una transformación radical en la sociedad occidental del siglo XVIII. La conceptualización de los derechos humanos y la ciudadanía abrió un nuevo horizonte de posibilidades que - lejos de romper con el patriarcado - reforzó de alguna manera los pilares de la sociedad antropocéntrica y androcéntrica; cristalizando la Modernidad como un proyecto cosificador y homogeneizador (las No-Luces). Desde finales del siglo XVIII hasta principios del siglo XIX se van institucionalizando los principios positivistas, darwinistas y desarrollistas dando lugar a urbanismos ecocidas y androcéntricos, economías especistas y eurocéntricas, y modelos de sociedad insostenibles. La Constitución de Estados Unidos (1787) y la Constitución de Francia (1791) suponen dos hitos en la historia del constitucionalismo y vertebración de los Estados-Nación patriarcales capitalistas. Es sumamente importante analizar desde una sociología crítica feminista como aborda y dimensiona la legislación ilustrada y la academia decimonónica a las mujeres, las minorías étnicas y la naturaleza no-humana. 


1. Introducción:
El Siglo de las Luces (finales del s. XVII – Revolución Francesa) popularmente conocido como La Ilustración - fue un período histórico cultural y sociopolítico caracterizado por la fe ciega en la razón (racionalismo y heliocentrismo). Una propuesta de cambio estructural que se proponía erradicar la fe ciega en la religión (teocentrismo y geocentrismo) y sentar las bases del Estado Moderno centralista y contractualista (Constitución Liberal).
En este proceso de cambio social es sumamente importante tomar como referencia la publicación en 1751 de L'Encyclopédie (Denis Diderot y Jean d'Alembert) y la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano (1789). Dos hitos históricos que marcarán un antes y un después en La Ilustración ya que se conceptualizan los derechos humanos y la ciudadanía; emergen las ciencias sociales en la vertebración del nuevo Estado Moderno (orden público, civismo, higienismo social, tratados de buena conducta, etc.)
En este sentido - pese a la transformación evidente y cambio sistémico - no debemos obviar que desde una perspectiva sociológica crítica y feminista es sumamente importante comprender el contexto sociopolítico de La Ilustración y realizar de manera constructiva y científica todas las autocríticas necesarias (no cayendo en binarismos “anti” o “pro” Ilustración). Podemos hablar de No-Luces o Patriarcado Ilustrado para referirnos a la mutación estructural que se materializa simbólicamente en el guillotinamiento de Olympe de Gouges el 3 de noviembre de 1793. Escritora y política francesa implicada activamente en la defensa de la diversidad de la ciudadanía y la universalización de los derechos humanos a las mujeres, las minorías étnicas, la naturaleza, etc.


Asesinar desde el moderno Estado-Nación (post-Antiguo Régimen) a la redactora de la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana pone en evidencia que entre ideas racionalistas, positivistas y progresistas cohabitaban lógicas, posicionamientos y propuestas androcentristas (feminicidas) y antropocéntricas (ecocidas). Un proyecto ilustrado marcado por el masculinismo y la falocracia binarista privado/público, mujer/hombre, pasivo/activo, etc.
Desde esta lógica antropocéntrica y androcéntrica el varón ciudadano y propietario se convierte en pilar fundamental del nuevo escenario racionalista y positivista. Un actor social denominado “homo œconomicus” (John Stuart Mill,1836) que encuentra respaldo desde las instituciones y la academia para domesticar, cosificar y controlar a humanos (mujeres, minorías étnicas y sexuales, etc.) y no-humanos (animales, naturaleza, etc.)



2. Planteamiento sociológico:
La ciencia moderna articulada alrededor de la mecánica newtoniana, que explicaba el mundo como enorme maquinaria previsible, daba carácter científico a la vieja creencia bíblica del ser humano como centro del mundo, y consolidaba la percepción de la naturaleza como un enorme almacén de recursos a su servicio. El antropocentrismo quedaba legitimado por la ciencia naciente y dado que el relato de la realidad dominante lo establecían los hombres, en realidad constituía una visión androcentrista”, Yayo Herrero y Marta Pascual (2010)

El devenir falocéntrico (predominio y canon sexista) de La Ilustración se expande por todas las esferas (institucional, familiar, academia, social, etc.) y es sustrato del pensamiento occidental Moderno. La aparición del hombre moderno y ciudadano ocupa la esfera pública obviando los procesos de la reproducción social de la vida (economía de cuidados, ciclos de la naturaleza, biodiversidad, culturas ancestrales, pueblos minorizados, etc.). De esta forma cosifica a sus semejantes y su entorno fomentando el binarismo naturaleza-cultura (la otredad considerada como lo exótico, incivilizado, inmoral o salvaje). A la mujer se la considera “infantil y no racional”, al migrante se le tacha de “salvaje y exótico” y a la naturaleza se la percibe “indómita y virgen”.
De esta forma vemos que los conocimientos, las corrientes de pensamiento y el avance de las ciencias van avanzando y legitimando un Proyecto Ilustrado antropocéntrico y androcéntrico que estigmatiza los saberes y conocimientos no institucionalizados, cosifica a las mujeres y domestica a la naturaleza y los animales no-humanos en aras del progreso y la modernidad.

2.1. Educación y moral al servicio del Patriarcado Ilustrado
Jean-Jacques Rousseau (1712-1778) es clave en la consolidación de una pedagogía patriarcal de estado. Toda una serie de planteamientos y propuestas específicas que en “Julieta o la Nueva Eloísa” (1761) y en el “Emilio o de la Educación” (1762) presenta sobre la educación y la socialización etapista perfecta del hombre y la mujer de cara a la vertebración pública del consenso social, “El Contrato Social” (1762).

La pedagogía machista impregna La Ilustración. Reflejo de ello es que de las cinco libros que configuran el “Emilio o de la Educación” (1762), sólo el Libro V se centra en la educación de las mujeres. Haciéndolo dentro de un título sexista y paternalista: “Libro V (Adultez, matrimonio, familia y educación de las mujeres)”. El Proyecto Ilustrado plantea la domesticación de la naturaleza, las minorías y las mujeres para el óptimo funcionamiento del Contrato Social y la racionalización de la economía y los sectores productivos clave. En este sentido la mujer es cosificada y reducida a máquina utilitarista al servicio del Patriarcado Ilustrado (mujer cuidadora, mujer reproductora, mujer sumisa). La mujer queda atada epistomológicamente a la naturaleza y una condición no-ciudadana de sujeto no-racional, no-pensante. En el Libro V “Sofía o la Mujer” queda muy clara la propuesta de Rousseau: “estando sujeta al juicio de los hombres, debe ser merecedora de aprecio, sobre todo del de su marido; no solamente debe ser su persona la causa de aprecio, sino también su conducta; ante el público debe justificar la elección de su marido y honrarle con el honor que le rindan a ella. Ahora bien, ¿cómo llevará a cabo todo esto si ignora nuestras instituciones, nuestras usanzas y nuestro bien parecer, y no conoce la fuente de los juicios humanos ni las pasiones que las determinan?” (el subrayado es mío). Se ve claramente que el proyecto pedagógico androcéntrico es asimilacionista y masculinista, partiendo desde una óptica falocrática de dominación y modelado, de socialización patriarcal.

2.2. Cosificación y aparición del panóptico: liberalismo y ecocidio


En 1791 Jeremy Bentham - por encargo del rey Jorge III - diseña un modelo de cárcel utilitarista y rentable en relación a criterios economicistas, de control y vigilancia extrema. Este diseño “vanguardista” (óptimo en la técnica de observación total de los sujetos recluídos) será rápidamente asimilado y adaptado a la sanidad, la educación y el ejército. La hipervigilancia panóptica y la pedagogía cosificadora del control extremo serán extrapoladas a la Escuela, el Manicomio, el Cuartel, el Sanatorio, etc.
Desde el libre mercado y el positivismo radical se tiene fe ciega en el racionalismo que hace uso del biopoder para generar nuevas estructuras. La arquitectura y el urbanismo también se convirtieron en paradigmas del panóptico a la hora de ordenar el territorio y las ciudades. Apelando a la higiene, el orden público y la circulación se llevaron a cabo numerosos planes racionalistas que redefinieron las ciudades al servicio del estado-nación androcéntrico y ecocidio. Ejemplo de ello es el “Plan Haussmann” (1852) que con la apertura de grandes avenidas y la proliferación de plazas faraónicas no buscaba otra cosa que la privatización del espacio, la glorificación de los líderes mediante estatuas y bustos, la guetificación de las minorías y la represión de la protesta social. El urbanismo patriarcal definido en relación al “homo economicus” siguiendo un canon patriarcal que diseña el espacio público para ser ocupado por el varón ciudadano y productor. Las ciudades se redefinen para ser transitadas pero no habitadas, para ser ocupadas pero no sustentables y vivibles.

Durante toda la etapa de ensanches burgueses y revolución urbanística del siglo XVIII las mujeres no participan en igualdad de oportunidades (directamente no se las deja participar) para definir el espacio público, diseñar las políticas urbanísticas y poder abandonar el espacio doméstico ya que no se tenía en cuenta (ni se tiene) la esfera reproductiva de la vida social.
Urbanismo y sexismo se dan la mano desde la Antigüedad Clásica. Se puede apreciar la relación entre racionalismo neoclásico, arquitectura y anatomía en la obra de Leonardo da Vinci “El Hombre de Vitrubio” (1487). Obra artística que transmite las dimensiones equilibradas y racionales de la anatomía del Hombre, todo un canto al racionalismo y a la Antigüedad Clásica que toma al Hombre como canon y paradigma de la perfección. En este sentido cabe resaltar que Marco Vitruvio Polión fue un arquitecto y tratadista de la Roma de Julio César. Los cánones de la arquitectura trasladados al cuerpo generan una simbiosis racionalista de cosificación y binarismo a semejanza de la que existía en la Grecia y Roma clásicas.

2.3. Ciencias Sociales y conocimiento institucionalizado: el caso de la histeria
Cuando la Revolución Francesa irrumpe en el siglo XVIII transformando radicalmente las estructuras de poder y liquidando las lógicas del Antiguo Régimen la ciencia se pone manos a la obra para comprender, analizar y explicar todos y cada uno de los cambios producidos: los fenómenos sociales, los nuevos actores sociales, los conflictos y sus causas, etc. Psicología social, demografía, geografía, sociología, etc. surgen o se transforman radicalmente para dar respuestas y, como no, ser legitimadores desde el ámbito académico de las nuevas reformas y propuestas racionalistas. Sobra ver a modo de ejemplo la frase dicha por el fundador de la sociología Auguste Comte (1824): “Las mujeres viven en una infancia perpetua”. Se justifica así sociológicamente desde las ciencias sociales la condición natural de la no-ciudadana. La mujer no-productiva (esfera pública) y reproductora (esfera doméstica) recluída en el hogar (gobernada por el legislador, controlada por el marido y estudiada por el científico). Un ejemplo muy conocido por androcéntrico y sexista es el caso de la histeria. Concepto que proviene del griego ὑστέρα (útero), se mantuvo vigente hasta el siglo XIX como “paroxismo histérico” diagnosticado como enfermedad en la medicina occidental.

Dese la antigua Grecia se venía arrastrando por todas las ramas del saber institucionalizado la idea de que “el útero deambula por el cuerpo de la mujer, causando enfermedades a la víctima cuando llega al pecho”. Desconocedores del cuerpo de la mujer y la sexualidad femenina, luego teóricos de una ginecología androcéntrica, los científicos diagnosticaban “un amplio abanico de síntomas, que incluían desfallecimientos, insomnio, retención de fluidos, pesadez abdominal, espasmos musculares, respiración entrecortada, irritabilidad, fuertes dolores de cabeza, pérdida de apetito y «tendencia a causar problemas»” (profesor Jean-Martin Charcot, 1886).


Creadas las ciencias sociales, las corrientes de pensamiento y teorizadas las propuestas académicas; se pasó a una segunda fase desde finales del siglo XVIII (hasta finales del siglo XIX) de creación y proliferación de instituciones y fundaciones legitimadoras de todo ese conocimiento darwinista, positivista y funcionalista; de todas esas propuestas en las que el antropocentrismo, el androcentrismo y el etnocentrismo eran el sustrato ideológico. Instituciones del Norte capitalista y urbanista que describían al Sur (desarrollado/subdesarrollado), definían a las mujeres (ciudadano/mujer) y teorizaban sobre las etnias (salvaje/civilizado).
Las ciencias sociales albergaban en su génesis una doble vertiente (legitimadora y emancipatoria) que hasta finales del siglo XIX se redujo a una visión monocausal, lineal y parcial de la realidad social que sólo buscaba no alterar el status quo establecido. ¿Sentar las bases de los estados-nación liberales o propiciar otro cambio de paradigma revolucionario?

En esta faceta cosificadora y explicativa se obvió la actitud y dimensión emancipatoria que podría tener en su génesis toda ciencia social, pero la ideología funcionalista, positivista y darwinista (mediados del siglo XIX) empapaba todas y cada una de las ciencias sociales. Por esta razón se estigmatizaba el conflicto y el apoyo mutuo en sociología, se obviaba la educación feminista en pedagogía, se tenía mayoritariamente una óptica etnocentrista y colonialista en antropología, se cosificaba a las minorías sexuales en psicología y psiquiatría, y se cartografiaba a la naturaleza de manera mecanicista en geografía. Todo un conjunto de dispositivos académicos e investigadores al servicio de la mecanización, el automatismo y el desarrollismo del modelo depredador capitalista y patriarcal.


Tampoco es azaroso que la inmensa mayoría de las fundaciones e instituciones académicas que ejercen presión y control en la agenda internacional surgiesen en los Estados Unidos de Norte América. La acumulación del capital fue de la mano de la acumulación del conocimiento académico y en la institucionalización de un perfil concreto de saberes y disciplinas al servicio del status quo dominante. Todo ello asociado al reconocimiento y prestigio que mayoritariamente tenían los hombres como directivos, investigadores, financiadores, catedráticos y profesionales del conocimiento que controlaban la opinión pública, los medios de producción y las redes formales del academicismo.

3. Discusión:
Hay una nueva ignorancia ligada al desarrollismo de la ciencia, hay una nueva ceguera ligada al uso degradado de la razón, las amenazas más graves que enfrenta la humanidad están ligadas al progreso ciego e incontrolado del conocimiento. Es necesario tomar conciencia de la naturaleza y de las consecuencias de los paradigmas que mutilan el conocimiento y desfiguran la realidad”, Edgar Morin (2003)


En el contexto actual de posmodernidad (Jean Baudrillard, 1997) o modernidad líquida (Zygmunt Bauman, 1999) la sociología crítica y feminista tiene mucho que aportar a esta crisis civilizatoria que estamos viviendo actualmente. No se trata de enterrar la Modernidad y dar un salto al vacío a la Postmodernidad, sino más bien todo lo contrario. Desde una óptica feminista y ecologista caminar hacia la constitución de otra Modernidad posible y vivible, postdesarrollista y postcolonialista. Desenmarañar los entresijos de la Ilustración y el Proyecto Ilustrado para extraer buenas prácticas y malas prácticas, para no caer en el racionalismo tecnocrático o el romanticismo relativo.
Entre las Luces cohabitaron No-Luces, eso es una realidad, pero no se el único objetivo de la sociología crítica reducir el análisis a la explicación multicausal y descriptiva, sino que también se debe pasar a la transformación, la proposición y la acción. No cayendo en binarismos sociológicos que tienden a la inacción y el conflicto paralizante: razón/emoción, teoría/praxis, modernidad/postmodernidad, cuantitativo/cualitativo, etc.

Para llegar al postdesarrollo y el decrecimiento se debe desmontar teóricamente todo el sustrato que desde las No-Luces fueron caldo de cultivo para las lógicas desarrollistas, acumulativas, antropocéntricas, capitalistas, depredadoras del medio y, por tanto, ecocidas.
Y para conquistar la igualdad real entre hombres y mujeres, y acabar de esta manera con el patriarcado, se debe desmontar también desde la teoría y la academia todo el sustrato que desde las No-Luces legitimaron el binarismo de género, el masculinismo falocrático, la invisibilización de la economía de los cuidados, el androcentrismo y el heterocentrismo. Las violencias patriarcales y el patriarcado en su conjunto, se adaptó tras la caída del Antiguo Régimen a la sombra de la Ilustración dando lugar a las No-Luces.
Todo un trabajo ambicioso e interdisciplinar para logar despatriarcalizar la Ilustración sin destruir las propuestas humanistas y éticas que se vertebraron desde finales del siglo XVIII. No es una tarea sencilla, pero sí una labor sumamente revolucionaria que no debe llevarnos a la alienación o el relativismo, sino todo lo contrario: caminar hacia adelante con autocrítica pero “hombros de gigantes” (Bernardo de Chartres).

4. Referencias bibliográficas:
Amorós, Celia (1990). “El feminismo: senda no transitada de la Ilustración”, en lsegoría: Revista de Filosofía Moral y Política, nº 1. Instituto de Filosofía, CSIC, (p. 139)

Amorós, Celia (1997). Tiempo de feminismo: sobre feminismo, proyecto ilustrado y postmodernidad. Madrid: Cátedra

Broswimmer, Franz J. (2005). Ecocidio: breve historia de la extinción en masa de las especies. Pamplona: Laetoli:

Jean-Jacques, Rousseau (1762). “Emilio, o de la Educación”. Fontanella (1973): Barcelona

Herrero, Yayo; Pascual, Marta (2010). “Ecofeminismo, una propuesta para repensar el presente y construir futuro”; en Diario Rebelión. Disponible en: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=103036 [consultado: 4-11-2013]

Molina Petit, Cristina (1994). Dialéctica feminista de la Ilustración. Barcelona: Anthropos.

Naredo, J.M. (2006). Raíces económicas del deterioro ecológico y social. Más allá de los dogmas. Madrid: Siglo XXI

Persky, Joseph (1995). "Retrospectives: The Ethology of Homo Economicus”; en The Journal of Economic Perspectives, vol. 9, nº2, (p. 221-231)

Puleo, Alicia (1994). “Sujeto, sexo y género en la polémica modernidad-postmodernidad”; en Anales de la Cátedra Francisco Suárez, nº31, (p. 111-122)

Puleo, Alicia (2008). “Libertad, igualdad, sostenibilidad. Por un ecofeminismo ilustrado”; en Isegoría. Revista de Filosofía Moral y Política. nº38, (p. 39-59) 

martes, 14 de octubre de 2014

"Entre mareas y olas: los feminismos en el punto de mira", Isabel Álvarez y Ángel Amaro (2014)


Durante la presente legislatura del PP hemos vivido y asistido a lo que a simple vista podría parecer una reactivación de la lucha feminista en el Estado español. Pero realmente todo parece indicar que hemos presenciado la emergencia de unas micropolíticas de resistencia, que no siempre suponen la creación de nuevas alternativas o nuevas formas de combatir las violencias del patriarcado. La amenaza de la contrarreforma de la Ley de Salud Sexual y Reproductiva, mal llamada Ley del Aborto con todo lo que ello implica, ha desestabilizado el devenir sociopolítico e ideológico de los feminismos a nivel estatal, poniendo en el centro un feminismo más liberal y esencialista, propio de los años 60.

La falta de perspectiva macro a nivel histórico e internacionalista, ha dado lugar a que fenómenos mediáticos y occidentales, como Femen, monopolizasen gran parte de los espacios y dinámicas feministas. En este sentido, se invisibilizan grupos y acciones artístico-performativas que siempre han existido y que nunca han acaparado tanta atención dentro de los feminismos. Es curioso como precisamente este tipo de iniciativas son aquellas que se han tejido entorno a los movimientos anticapitalistas y, en la mayoría de las ocasiones, de forma local.

Ciertas dinámicas actuales giran en torno al epicentro de Madrid, homogeneizando agendas diversas y locales, en aras de una unidad de acción mal entendida, lo que ubica en contextos ultraperiféricos proyectos emancipatorios y feministas, que se han venido articulando desde la frontera del régimen español, como por ejemplo los casos del feminismo vasco, catalán, gallego o andaluz. Además, diferentes voces han puesto el acento en que se corre el riesgo de una deriva estatalista, cisexista, monosexista, adultocéntrica y clasista.

Este proceso no constructivista favorece la dispersión en pequeños frentes identitarios, inconexos, no vertebrados por el apoyo mutuo y la solidaridad, por falta de herramientas que han sido monopolizadas y teledirigidas por el movimiento feminista de la Segunda Ola. Esto supone que epistemologías y praxis de la Tercera Ola no interpelen ni interactúen con el contexto actual. Esta falta de dialéctica teórica y práctica, entre unos y otros feminismos, nos lleva a la situación en la que nos encontramos en el Estado español. No se interactúa con los feminismos del Sur Global, no entrando en dinámicas de aprendizaje mutuo y de construcción colectiva. Esta visión eurocéntrica y colonial hace que, en general, no nos reubiquemos en el contexto actual, lo que lleva a no incorporar en nuestros aprendizajes los ecofeminismos, los feminismos comunitarios, los movimientos de mujeres en resistencia hacia los neocolonialismos, los transfeminismos, etc.

La urgencia de lo inmediato y de la respuesta a una agresión múltiple institucional (no sólo en el tema del aborto, si no también en temas clave como la Violencia de Género), ha hecho que las agendas feministas dejen más de lado la construcción de alternativas, el relevo intergeneracional, la comunicación asertiva con otros movimientos, la autocrítica y la deconstrucción de nuestra memoria histórica. Es por ello que debemos volver a mirar hacia delante y generar nuevas construcciones sociopolíticas desde los diferentes feminismos, que converjan en una interseccionalidad real de los sujetos, las epistemologías y las praxis, a través de la solidaridad y de la cooperación. De esta forma, el Feminismo podrá seguir expandiéndose en amplias capas de la población y aglutinando a todos los sectores sociales que padecen las violencias del heterofalopatriarcado.

Publicado en SIN GÉNERO DE DUDAS

lunes, 13 de octubre de 2014

Esquema sistémico (I PARTE)



Autoría: Amaro, A. (2013)

Autoría: Amaro, A. (2013)

"Diásporas feministas: mulleres esquecidas e memorias negadas"


Ángel Amaro (2013)

Os pobos, as minorías político-sexuais, as mulleres e as minorías étnicas sempre tiveron, e teñen, no centro da axenda política a loita pola memoria e a dignificación concreta das historias de vida cotiás de tódalas persoas que artellan o movemento social; a visibilización das opresións singulares e estruturais (xenocidio, feminicidio, LGTBfobia, xenofobia e racismo) pra esí poder loitar contra a amnesia obrigatoria que lexitima as opresións e a barbarie inhumán: o patriarcado capitalista e racista.
O activismo e militancia feminista nas diversas ramas dos feminismos deconstrúe a historia oficialista patriarcal e artella un novo esceario sociopolítico liberador que reflexe a diversidade feminista, un collage violeta que foi - vai - medrando coas aportacións de mulleres e homes feministas do Norte e do Sur: mentes inquietas e corazóns quentesque alteran o status quo e fan cada vez máis diversa a praxis política feminista e a historia do feminismo.
Niste sentido os feminismos sempre loitaron, e loitan, pola recuperación de tódalas memorias esquecidas e negadas das mulleres rebeldes e insumisas: proxectos vitais de mulleres diversas en canto a nacionalidades, etnias, culturas, orientacións sexuais, identidades de xénero, corpos, etc.
Pero non tódalas mulleres en tódolos espazo-tempo tiveron no movemento feminista a mesma voz, o mesmo empoderamento e o mesmo recoñecemento. Dentro das víctimas do patriarcado tamén hai xerarquías, tamén hai opresións entrelazadas que invisibilizan e hipervisibilizan en función de moitas circunstancias, en función de moitas características persoais e colectivas. E é que visibilizar as opresións (macro e micro) e anomear as oprimidas é dignificar tódalas memorias de tódalas mulleres. É por tanto tecer redes de solidariedade feminista internacionalista.
Un proceso de longo recorrido que dende o século XVIII vai entrelazando historias de vida de moitas mulleres e sumando nas sucesivas etapas feministas (Olas) a coletivos de mulleres concretos: de clase traballadora, doutras etnias, doutras identidades afectivo-sexuais, doutras diversidades funcionais, etc. Un camiño que se vai bifurcando e ampliando con aportacións cada vez más diversas do Norte e do Sur, asumindo a xustiza social no seo do trazado do feminismo.
Ise camiño inicial, as primeiras andainas, estarán representadas polo “feminismo orixinario” que sentou os primeiros alicerces , a raiz e logo chan dos diversos árbores feministas que foron xerminando e medrando no chan común que supuxo o feminismo decimonónico, o feminismo orixinario.
O certo é que nistes procesos de sementeira e recollida houbo algunhas “árbores feministas” que foron quedando marxinadas e véndose como case residuais dentro do gran eido do feminismo, do camiño do feminismo.
Árbores transfronteirizos que foron quedando nas marxes, ocultados, desprazados, constituintes por tanto dunha serie de diásporas que en sí mesmas foron deconstruindo a historia oficialista do “feminismo orixinarios”, facendo autocrítica, loitando pola xustiza internacionalista e o recoñecemento mutuo en pé de igualdade.
As diásporas feministas serían diste xeito todo un conxunto de feminismos case esquecidos, historias de vida ainda por (de)reconstruir e toda unha serie de memorias e praxis feministas que non están no centro do “feminismo oficialista”, o “feminismo mainstream” que se vai herdando polos canles oficialistas de militancia en militancia.
Dentro destas diásporas feministas – árbores desprazados e transfronteirizos– poderíamos incluir estratexias de supervivencia e proxectos vitais das mulleres víctimas do feminicidio e guerras civís, mutilacións e violencia sexual, as nenas e mozas explotadas sexualmente, as mulleres LTBI, o folklore e as lendas emancipatorias, as mulleres gandeiras e pescadeiras, as coidadoras trasnacionais, as mulleres migrantes, indíxenas e xitanas, as traballadoras sexuais autónomas, as ecofeministas críticas, as sindicalistas rebeldes, as mozas dos entornos rurais, as mulleres con diversidade funcional, as tradicións orais feministas non recoñecidas como historia oficial do feminismo, as mulleres maiores alfabetizadas polas experiencias vitais, etc.
Diásporas feministas que loitan enerxicamente hacia fora contra un heterofalopatriarcado (heterocentrista, falocrático e sexista) salvaxe; e hacia dentro, con empatía e crítica constructiva, deconstrúen un “feminismo mainstream” que en certa parte ainda ten tintes (de maneira consciente ou non) eurocéntricos, binaristas, esencialistas, clasistas, victimistas, heterocentristas, xenófobos e racistas.
Non se pode obviar que o feminismo como movemento sociopolítico e filosófico non é alleo a normativización dos corpos, das identidades e das propostas emancipatorias. En maior ou menor grado existiu e existe unha predisposición latente a artellar un “canon feminista” asentado en binarismos diversos. Un canon feminista que se presenta como norma e como paradigma que invisibiliza e non recoñece as diásporas feministas, a un conxunto diverso de mulleres rebeldes e insumisas.
Estas diásporas - estudos, historias de vida, filosofías e praxis políticas – recoñecen e valoran o “feminismo orixinario” como punto de partida (chan común, camiño de partida) e reivindican un maior empoderamento e posta en valor; pra levar a cabo iste proxecto emancipatorio estas constelacións diaspóricas asumen que habitar marxes e fronteiras incrementa a resilencia desas diásporas feministas minorizadas e vulnerabilizadas. Dende as fronteiras do “feminismo orixinario” fanse máis transformadoras e emancipatorias tanto en canto teñen perspetiva macro-micro e basean a súa política na deconstrucción e o proceso performativo mesmo de desprazarse.
Como teorías políticas feministas diaspóricas e transfronteirizas poderíamos incluir o ecofeminismo crítico, o feminismo comunitario, o postcolonialismo, a teoría queer ou o transfeminismo. Pero o certo é que estas diásporas feministas de ida e volta (proxectos vitais e teorías políticas-filosóficas) non son contraditorias co “feminismo orixinario”, co “feminismo mainstream”, Máis ben son expansivas, enriquecedoras, incrementan a visión e a graduación das lentes feministas, son renovacións sucesivas que reverdecen as árbores dos feminismos pola base, que oxigenan os debates e abonan o campo da emancipación coletiva.
Un exemplo paradigmático de diáspora feminista é o que se deu en chamar postfeminismo;posicionamento transfronteirizo crítico que foi plantexado e comprendido como unha ruptura irreconciliable co feminismo e un salto ao vacío, pero compre entede iste tipo de diásporas feministas como un máis alá do feminismo que non quere esquecer o chan do que ven e a árbore da que procede, o que denominan postfeminismo non esquece (ou non debería) cales son as raices que permite a fontosíntesi ideolóxica e a rexeneración dos feminismos. Diste xeito ir máis aló do feminismo non quere decir abandoar o gran eido que configuran os feminismos.
Hai moitas diásporas feministas autocríticas e en constante performatividade e devenir histórico máis compre vontade de irmandade e reconciliación feminista, pedagoxía emancipatoria e empática pra recoñecer tódalas memorias respetando as diversidades concretas.
Non hai que esquecer cal é o inimigo principal de tódolos feminismos e, como non, lembrar activamente e defender con dignidade a memoria histórica autocrítica e renovadora de tódolos feminismos e tódalas vítimas do patriarcado. Sólo diste xeito pódese garantizar que as diásporas feministas non se emancipen irreconciliablemente do “feminismo orixinario” e se siga traballando por tando no proceso de artellar espazos de loita colectivos e compartidos por todas, todos e todes.

¡Sororidade transfeminista e pedagoxía emancipatoria!
¡Feminismos transfronteirizos!

Publicado en PRAZA PÚBLICA

miércoles, 8 de octubre de 2014

"Régimen falocrático y neopatriarcado"


Ángel Amaro (2012)

La falocracia prima un órgano por encima del otro, una práctica por encima de otras, una identidad por encimas de las demás. El hetero biovarón con falo, penetrador y masculino será la materialización del neopatriarcado en el régimen falocrático.

En los entresijos de la postmodernidad líquida el régimen ultraliberal redobla sus esfuerzos por presentarnos un “patriarcado soft” o, como bien apunta Alicia Puleo, un “patriarcado de consentimiento”. Un sistema sexo-género más injusto e inhumano que cualquier otro pero con mejor presencia, de cuello blanco.
Cuando la mirada masculina es el centro de lo Social estamos ante el androcentrismo. Un canon masculinista que se convierte en parámetro o vara de medir. Este androcentrismo que etiqueta y cosifica, se desenvuelve en un contexto heterosexista (presunción de heterosexualidad obligatoria), al mismo tiempo que falocrático (mirada fálica como canon y parámetro que evalúa y binariza).
La falocracia prima un órgano por encima del otro, una práctica por encima de otras, una identidad por encimas de las demás. El hetero biovarón con falo, penetrador y masculino será la materialización del neopatriarcado en el régimen falocrático. La falocracia invisibiliza ciertos órganos y empodera otros; estigmatiza unos y sobredimensiona el pene. Es la falocracia la que otorga un estatus al pene por encima de la vagina, al semen por encima del flujo vaginal, al glande por encima del clítoris, al prepucio por encima del himen y a los testículos por encima de los ovarios.
El neopatriarcado hace de la eyaculación femenina un tabú, sólo evidente para las ninfómanas; convierte a la masturbación femenina en una práctica incompatible con el hecho de tener pareja; reduce el aparato sexual de las mujeres a un aparato reproductor propenso a repesiones de legislaciones de turno y moralinas de la Iglesia. Negar el derecho a decidir de las mujeres es el mayor exponente del régimen falocrático.
La batuta coordina, el pináculo se erige, la fuente ensalza, la porra atiza, la tiza apunta, la regla amenaza, el bastón impone, la columna romana rememora… Estamos rodeados cotidianamente de formas fálicas, marketing y elementos falocráticos que los tenemos (generalmente) interiorizados como habituales o socialmente aceptados.
El Imperio Romano levantó columnas en homenaje a los emperadores y sus hazañas, la Iglesia erigió iglesias que se levantaban al cielo con el fin de alcanzar la inmesidad del Reino de los Cielos, el capitalista construye inmensos rascacielos como símbolo de su poder económico, en los parques de las grandes plazas hay potentes chorros de agua que emanan de las fuentes en posición vertical levantándose varios metros y transmitiendo poder, etc.
La falocracia históricamente atribuyó poder/control al falo del hetero biovarón y sumisión/pasividad al resto de órganos (vagina, ano y boca). Expresiones como “que te den por culo”, “que te follen”, “vamos de culo”… son el vivo ejemplo de que la falocracia estigmatiza el sexo anal y el uso sexual que se pueda hacer del ano. Asimismo pasiviza la vagina y reduce a las mujeres a meros objetos sexuales destinados a satisfacer “la infinita actividad sexual” del falo propiedad del hetero biovarón blanco, occidental, masculino y penetrador.
El porno es falocrático (de ahí la aparición del postporno y la deconstrucción crítica que se hace del mismo) porque el pene y la actividad de éste es el que marca el climax de las escenas, la ciencia es falocrática porque es androcentrista y tiene una mirada masculinista, y como no… la publicidad es falocrática porque busca legitimar el canon binarista y castrar la emancipación sexual de las mujeres vendiéndoles cortinas de humo en un manipulado contexto de “liberación sexual”.
El consumismo cae en tópicos sexistas para atraer la mirada del hetero biovarón y recordarle que tiene privilegios biológicos que legitiman cierto estatus quo. La falocracia explica por qué se ve tan mal la ninfomanía, por qué hay gente que culpabiliza a las mujeres en caso de violación, por qué hay quien defiende la trata de personas con fines de explotación sexual, por qué hay quien practica la ablación del clítoris a niñas de diez años, por qué las mujeres siempre tienen que mear sentadas, por qué los condones femeninos son tan poco comercializados, por qué las vaginas siempre están legisladas por códigos penales y los penes no, etc.
En este patriarcado de consentimiento de nada sirve subirse encima de unos tacones si la falocracia se sube en encima de ti y la llevas cargando encima de un lado para otro como una losa bien pesada.
Los valores falocráticos estigmatizan la sexualidad y cuerpos de las mujeres y algunos hombres (no nos olvidemos que los hombres que manifiestan tener actividad sexual anal también son víctimas de la falocracia por “dinamitar” e ir en contra de los “intereses” del falo del hetero biovarón masculino y penetrador).Se puede decir, muy a mi pesar, que el neopatriarcado está asentado en cimientos demasiado sólidos que dificilmente podrán ser aniquilados si no es con un trabajo latente y de largo de recorrido. Sólo una praxis feminista, desde la unidad de acción, podrá dilapidar y deconstruir los valores falocráticos, binaristas, heterosexistas y androcentristas que nutren y dan vida al neopatriarcado del presente.


"Feminismos trans/fronterizos y disidentes: indignaciones antipatriarcales"

Revista monográfica disponible en RUA

Artículo disponible en RUA


"Feminismos ácidos e insumisos"


Ángel Amaro (2012)


Todos los movimientos sociales occidentales están inmersos en una encrucijada histórica (contextual, sociopolítica y temporal) caracterizada por un colapso de esta civilización (que no de la humanidad, ni de otras civilizaciones) en la que se ponen de manifiesto constantemente las constradicciones insuperables del marco occidental (eurocéntrico y androcéntrico) amparado y sostenido sobre los resortes del Régimen y los mass media que actúan como elementos narcotizantes (hipnóticos) para el conjunto de la población occidental.
Esta encrucijada histórica lleva a muchos movimientos sociales occidentales (feministas, LGTBIQ, ecologistas, soberanistas, pacifistas, antirracistas, altermundistas, etc.) a tomar conciencia sobre el escenario de emergencia social que se está viviendo hoy en día en Occidente, a replantearse y reflexionar sobre como hacer frente a los neofascismos de lo cotidiano que pretenden inocularnos mediante dispositivos hiperalienadores.
Pensar globalmente para, localmente, poner diques de contención a ténicas de persuasión avanzadas que provocan parálisis social y desencadenan apatía generalizada.
El Régimen está en crisis y con él, toda su estructura, valores y resortes. Es por ello que los movimientos sociales occidentales están en constante fraternidad/sororidad y reinventado viejas/nuevas formas de repolitizar el espacio público, los cuerpos, las mentes, las prácticas, las identidades, etc.
Estamos pues en un contexto de emergencia social en el que ningún movimiento social occidental es ajeno a lo que supone la Troika y la reactivación de los resortes del Régimen que se materializa en planes macro de ecocidio (exterminio de ecosistemas), etnocidio (exterminio de culturas) y socialicidio (exterminio social).
Las, los, les que militamos en los feminismos bien sabemos que los neofascismos de lo cotidiano disfrazados de “tecnocracia y buen hacer” lapidan constantemente los derechos de las mujeres y las minorías político-sexuales, aquellas pequeñas-grandes conquistas sociales y legales que han generado leyes y buenas prácticas en Occidente.
Los neofascismos de lo cotidiano (dispositivos de control, mass media, biopolítica, etc.) usan piel de cordero, nos tachan de feminazis, lapidan las teorías feministas, se camuflan en los telenododiarios, están insertos en las agendas políticas, alienan emociones y cosifican colectivos, identidades, personas, derechos sociales...
En esta encrucijada histórica se están llevando a cabo planes de demolición latentes bien orquestados que en ocasiones desorientan a la ciudadanía (precariado, clases populares, gente del común...) puesto que - planificados con las mejores técnicas del marketing publicitario – se realizan a largo plazo de manera calculada y camuflan la destrucción del Estado del Bienestar y la Historia como devenir humano e ideológico.
El Régimen, entre otras cosas, es feminicida porque no cree en los feminismos ni en la igualdad real de hombres y mujeres. No cree en la erradicación real de la LGTBIfobia y la desaparición del resorte del Régimen mas estructural y latente: el patriarcado (falocrático, biologicista, heterosexista, androcéntrico, monosexual).
Los movimiento sociales occidentales son conscientes de que estamos ante la imposición de un cambio de paradigma, no sólo ante una batería de políticas neofascista de recortes. Este nuevo paradigma ahistórico pretende borrar de Occidente la lucha de clases, la dialéctica de las opresiones, criminalizar la protesta social, estigmatizar el activismo y la militancia, arrinconar a las izquierdas, exterminar a las minorías contestarias, hacer negocio con todo lo habido y por haber, y como no... meter a los feminismos en alguna vitrina de algún museo en ruinas.
Los resortes del Régimen asentado en el capitalismo, el patriarcado, el clasismo, el racismo y el clasismo (entre otros) se están revitalizando y expandiendo desde lo micro y los neofascismos de lo cotidiano (dispositivos de control, mass media, biopolítica, etc.) Prueba de ello es como los micromachismos (canon social, estética, moda, publicidad, marketing sexista...) alimentan este “patriarcado soft” que aprieta, muerde y asfixia.
Es por esto que los feminismos, en esta encrucijada histórica y estado de emergencia social, se están volviendo mas fraternos y “sororidarios”; más ácidos e insumisos; más rebeldes y contestarios.
Las, los, les feministas no debemos ignorar la lucha de clases, la necesidad de alimentar cotidianamente la dialéctica, el cruce de opresiones (LGTBfobia, étnicas, raciales, etc.), el potencial del ciberfeminismo en un contexto globalizado, la necesidad de sumar para la creación de un nuevo proceso constituyente feminista y antipatriarcal, la necesidad de repolitizar el espacio público y expandir los feminismos a barrios y plazas, el empoderamiento ácido que generan las performances, el ecologismo como herramienta reconciliadora con nuestro entorno y el antiautoritarismo como filosofía militante.
Deconstruir, construir y recontruir los feminismos para superar este Régimen y practicar la dialéctica radical de la sororidad.

Publicado en KAOS EN LA RED