martes, 10 de marzo de 2015

"Sueños de (s)exilio interno"


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Siesta traviesa de invierno vago.
Matices naranjas que inundan la sombría habitación.
Sombras cálidas que coquetean con los traviesos amantes.
Fantaseando posibilidades carnales, milimétricamente pautadas.
Marzo de los mil amarillos; cíclico compañero de los placeres ocultos.

Mirada furtiva del campesino huidizo.
Media sonrisa del entrañable anciano incomprendido.
Filosofía peculiar del emigrante insaciable de libertad.
Grisáceo devenir de un armario de piedra gastada, cubierto de musgo.
Sueños de media tarde dan sentido a la identidad negada que nada espera.

Piel erizada del introvertido retornado.
El baúl del exilio que alberga fotos nunca mostradas.
Tesoros visuales que alimentan las ajetreadas siestas divagantes.
Confidencias negadas en destino, sepultadas en uno mismo.
Elucubraciones incomprendidas por entornos inmediatos.

Brisas sutiles de cerezo y manzano.
Agitar de cortinas, pana y camisas de lino.
Ligero despertar. Replican campanas desde lo alto del cerro.
Se acabaron los fantasiosos sueños para el soñador de los tiempos.
Ubicado de nuevo. Aromas de heno.

Hasta mañana almohada lanuda que guionizas siestas de exilio interno.
Misma hora y lugar; confidente de sueños hilados.

*Ángel Amaro

sábado, 7 de marzo de 2015

"Teñid*s en código abierto"




x, os/as, @, as/os, ?, as, es, *, _.
Desdoblamiento, letra, símbolo; grafía.
'Barra' fatigosa perdiendo la corona de un reino sin futuro.
La 'arroba' y la 'equis' siempre compañeras de un lenguaje ácido que rompe costuras.
'Asterisco' de la liquidez no-binaria que viene del griego ἀστερίσκος = "estrella pequeña".

Provocación que corroe los oídos de los hombres de gris.
Cortocircuito que histeriza a los machirulos de las sillas aterciopeladas.
Espíritus lánguidos; señores de lacada butaca.
Academias centinelas de eternos sistemas y renovadas lógicas.
Nosotras/os/es: l*s deslenguad*s.

Aquí estamos teñid*s de lilas, magentas y un sinfín de matices púrpuras.
Embadurnad*s en código abierto y con la boca suelta.
Con el asterisco izado y las grafías al viento.
Confidentes de Foucault y pícar*s en todo momento.
Despatriarcalizador*s de viejos muros que bucean en el desconcierto.

*Ángel Amaro

viernes, 19 de diciembre de 2014

"Violencias cisexistas en las aulas: la transfobia y la plumofobia"


Ángel Amaro (2014)

En los últimos años se está estudiando y abordando de forma interdisciplinar el fenómeno escolar del bullying lgtbfóbico, denominándosele comúnmente bullying homofóbico. Estamos ante una agresión patriarcal múltiple que invisibiliza, cosifica y violenta en el ámbito escolar a las identidades de género no cisexuales (transexuales, transgéneros y travestis) y a las orientaciones afectivo-sexuales no heterosexuales (gays, lesbianas, bisexuales y pansexuales). Bullying LGTBfóbico se muestra como un término paraguas que -a priori- trata de aglutinar de forma interseccional todas las agresiones cisexistas, heterosexistas y monosexistas que sufre el estudiantado. Es en los centros educativos donde, con mucha más virulencia, azota la dictadura de la las expectativas, los roles y los estereotipos; contexto legitimado por una pedagogía esencialista que percibe al estudiantado como no-sexual, no-afectivo y no-expresivo. Obviamente, cuando se habla de LGTBfobia, hay que tener presente la doble vertiente que existe en esta compleja matriz patriarcal que abordamos: por un lado tenemos las violencias en el campo de las identidades de género y, por otro lado, las violencias en el campo de las orientaciones sexuales. Se conocen más las segundas violencias que las primeras, ¿por qué? Es muy sencillo: la sociedad es cisexista y, estructuralmente, niega las realidades de las personas trans* y los cuerpos/expresiones diversas. Muchas veces se conocen más las vivencias y realidades de la gayfobia que las peculiaridades de la transfobia (especificidad del bullying transfóbico). Esto no es azaroso, el binarismo cisexista permea hasta cómo se previene el bullying y tiende a invisibilizar los cuerpos que nunca nombra y siempre estigmatiza.

En una sociedad masculinista/masculinizada -y por tanto androcéntrica también en el activismo LGTBIQ- no es de extrañar que las violencias que sufren las mujeres lesbianas, bisexuales y trans* aún estén poco abordadas desde las agendas activistas; los patriarcalismos aún condicionan mucho la forma de abordar el bullying LGTBfóbico, buen ejemplo de ello es que las violencias patriarcales que sufren las mujeres LTBI aún no están en el centro del debate de forma interseccional.

Vemos pues que no se trata sólo, aunque también, de enunciar y hablar del bullying LGBTfóbico sin más. Hay que tener presente el gaycentrismo que binariza nuestro discuros y nos lleva a invisibilizar -de forma consciente o no- el resto de violencias patriarcales que padece el estudiantado LGTBIQ. Sería insensato hablar de acoso escolar y no centrarse en las transfobias -que suele pasar por cierto-. Esto sería una práctica binarista que no se hace asumiendo plenamente la diversidad corporal, estética y expresiva de los cuerpos y sujetos que habitan nuestras aulas y patios. No podemos caer en ópticas transfóbicas que no visibilicen el cisexismo estructural que sostiene la pedagogía patriarcal.

No todo es homofobia y discriminación por motivo de orientación afectivo-sexual.

Debemos alejarnos de ópticas homocentristas. Un ejemplo de abordaje cisexista, carente de una óptica transfeminista, sería el hecho de afirmar que la plumofobia (discriminación de expresiones estético-expresivas) está enmarcada dentro del campo de la homofobia; un sesgo gaycéntrico que tiende a percibir la discriminación de las expresiones y estéticas desde una perspectiva canónica homocentrada. Se cae en este caso en una lógica transfóbica que emplea la discriminación de las expresiones/estéticas para ponerlas al servicio de la agenda de los deseos.

En vez de abordar la plumofobia desde la complejidad que muestra el cisexismo, se habla de bullying homofóbico, negándose así la diferenciación entre el ámbito del deseo afectivo-sexual y la identidad sexo-genérica. Esta maniobra gaycéntrica hace aguas, ya que gran parte de l*s niñ*s que sufren plumofobia no son homosexuales o bisexuales. Entonces, ¿por qué seguir empeñad*s en explicar desde posicionamientos del deseo afectivo-sexual las implicaciones de las violencias cisexistas que atraviesan los cuerpos de nuestr*s estudiantes? Es una pirueta compleja, homocéntrica y cisexista. En realidad, se niegan los discursos de los cuerpos y las violencias que los atravesan para legitimar cierta manera de prevenir el acoso LGTBfóbico. No se puede erradicar el bullying LGTBfóbico desde una óptica gay articulada en torno a las vivencias y especificidades que experimentan los niños y chicos jóvenes gays, blancos, urbanos y de clase media. El estudiantado LGTBIQ es diverso y, por tanto, diversas deberán ser las estrategias socioeducativas emancipatorias.

Pedagog*s, activistas no-binaristas y educador*s implicad*s debemos empaparnos de una coeducación transformadora que emancipe a los individuos, de una pedagogía queer que tenga presente la diversidad como una matriz interseccional repleta de posibilidades, realidades y vivencias. Entender, por tanto, los cuerpos y sus agenciamientos desde las complejidades que los articulan, y tener bien presente el transfeminismo y un necesario proceso deconstructitivsta en nuestros discursos, praxis y acciones sociopedagógicas. Esta coeducación emancipatoria se rearticulará desde la diversidad de los cuerpos, las estéticas y expresiones; desde lo complejo y poliédrico; desde la autocrítica y la interdisciplinariedad.

Asumamos entonces las múltiples dimensionalidades y puntos de fuga del bullying LGTBfóbico. Siempre desde una agenda transfeminista y emancipatoria; desde los intersticios, los entrecruzamientos, las posibilidades, las diásporas, los prismas liberadores y constructivistas, escenarios democráticos que nos permitirán abordar integralmente todas las violencias patriarcales que se (entre)cruzan en la realidad escolar. La pedagogía queer puede arrojar mucha luz en esta tarea de reubicar y de(re)construir. Un proceso poliédrico que, sin duda alguna, es tan complejo como ambicioso.



Publicado en Revista Hysteria

lunes, 27 de octubre de 2014

"Cuando la diáspora puede ser trinchera"

Orgasmos libres en cuerpos soberanos; pueblos libres en territorios descolonizados…
Tribu, manada, colectivo, comunidad;
conjuntos de múltiples territorios; entrelazada multiplicidad.
Flujos, lagos, eyaculaciones, mares;
devenires de sucesivas entrañas; aguas bravas de resistencia.
Lema, orgasmo, conjuro, gemido;
himnos cantados de no asimilación; panfletos efímeros de existencia.
Pliegues, pelos, montes, michelines;
cordilleras identitarias que asemejan barricadas; cuerpo-territorio contra la intransigencia.

Somos el azote de los exilios desde el sexilio…
Somos manada LGTBIQ de las ruralidades que negáis.
Estamos endoculturizad*s por las lenguas que arrasáis.
Sentimos, expresamos, follamos y gemimos en clave antropológica.
Sabemos de dónde venimos, de dónde nos echásteis, del hogar compartido.
Volveremos a nuestros aldeas para generar emancipaciones transmaribibolleras.
Nos eregimos con cuerpos-cortocircuito; con identidades de trinchera.
Por eso seremos antídoto contra amnesias, globalismos y etnocidios.
Siempre estaremos articulando barricadas étnico-sexuales; símbolos redimensionados.

Soberanías, Autodeterminaciones, In(ter)dependencias...
Somos hij*s del ecofeminismo campesino, de saberes ancestrales.
No aceptamos la emigración como destino ni la urbe como estilo.
Nuestra pluma no es eurocéntrica; late con los pueblos del Sur global.
No acreditamos en el desarraigo forzoso como paradigma de la libertad.
Nos rebelamos contra todo (s)exilio y desestructuración inducida.
Chueca no es nuestro Olimpo; el homocentrismo no es nuestra meta.
Nuestro “ambiente” es el ecosistema que añoramos, espacios que aspiramos a articular.
Por ello no apostamos por individualismos que nieguen apoyo mutuo y comunitarismo.

Nuestro Orgullo; identidad fragmentada entre lo nacional-popular y lo afectivo-sexual...
Rompemos armarios arraigad*s desde una óptica postcolonial.
Concebimos la liberación como praxis integral que armonice cuerpo, sujeto y territorio.
Somos soberanistas en lo agroalimentario, lo ecológico y lo socioeconómico.
Nos sentimos transfeministas pero ajen*s a las cloacas postmodernas de la no-identidad.
No acotamos nuestras ganas de emanciparnos a siglas, roles o alienaciones.
Razón, sentimiento y emoción; conjuntos entrelazados en mil fronteras.
Nodos complejos que resisten a dinámicas asimilacionistas y cosificadoras.
Sabemos que el colonialismo semienta multitud fragmentada para recoger miserias.

Despatriarcalizar aldeas y parroquias para articular el retorno feminista…
Nuestras sexualidades son místicas, atlánticas, paganas, tribales y célticas.
Atronamos con aturuxos atronadores en la algarabía del encuentro.
Amamos en gallego, nombramos con gheada, escribimos en reintegra.
Nos redimensionamos con historias de brujas paganas y mitologías recreadas.
Somos (r)existencias gallegas desde etnicidades constructivistas; posibilidades en código abierto.
(Re)construcción afectiva, internacionalista; mimo compartido, pueblos originarios.
Diosas, druidesas, ninfas y meigas; memoria viva entre equinocios.

Anclad*s en lo antropológico, ubicad*s en lo nacional…
Sólo entendemos nuestra libertad antipatriarcal si está inmersa en la descolonialidad.
El sexilio impuesto por la metrópoli no puede alejarnos de nuestros pueblos.
Siempre planteamos el retorno para despatriarcalizar nuestros territorios.
Convencid*s de la soberanía plena y del derecho a decidir de todas las Matrias.
Nuestra meta es regresar para rehabitar; cultivar ecofeminismo de base.
Más allá de que se nieguen nuestras etnicidades y cosmovisiones locales.
En el Norte global también se sufre el yugo milenario de Patriarcados coloniales.
Nos negamos a ser colonias sin derecho a decidir; países reducidos a regiones tuteladas.

Viva el flujo, el margen y el intersticio!
Viva el arco iris sobre un horizonte de pana, lino y espeso verdor!

*Ángel Amaro

lunes, 20 de octubre de 2014

"Disidencia y desavenencia: el legado de Paco Vidarte"


Ángel Amaro (2011)


Más información en: http://www.revistasculturales.com/revistas/42/la-pagina/num/91/











sábado, 18 de octubre de 2014

"Autodeterminación afectivo-sexual y soberanía corporal de las mujeres jóvenes", Isabel Álvarez y Ángel Amaro (2014)


Según la actual “Ley Orgánica 2/2010 del 3 de marzo, de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo”, en cuyo artículo 3.3 del Título Preliminar se dice “nadie será discriminado en el acceso a las prestaciones y servicios previstos en esta ley por motivos de origen racial o étnico, religión, convicción u opinión, sexo, discapacidad, orientación sexual, edad, estado civil, o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”, se hace hincapié en una visión multidimensional de la realidad sociosanitaria. Esta concepción integral y democrática en el acceso a un servicio público, gratuito e universal, aún con limitaciones, es un planteamiento que quiere negar el presente gobierno de Rajoy.

Hoy en día estamos viviendo una reactivación cristofascista que estigmatiza, infantiliza y criminaliza el cuerpo de las mujeres, especialmente el de las mujeres jóvenes. Todo un ideario y una praxis moralista que anula la libre determinación de las adolescentes en relación a sus afectividades, sus sexualidades y sus gestiones corporales. Todas ellas constituyen y vertebran la identidad soberana de cualquier persona. Las políticas patriarcales encaminadas a menguar, minusvalorar y retrotraer estas libertades, suponen la punta de lanza de todo un aparato heterofalopatriarcal cuyo único fin es descomponer la dignidad y la identidad de las mujeres.

Esta maquinaria sociopolítica, judicial y mediática se materializa, además, en la falta de concreción de las medidas que la actual ley promueve en su articulado, en el que se recoge la necesidad de integrar en la educación formal tanto la salud sexual y reproductiva, como la diversidad afectivo-sexual. De esta manera se obvia la realidad de las mujeres bisexuales, lesbianas, transexuales y transgéneros, y de las mujeres jóvenes en general, que no tienen acceso durante la enseñanza formal a referentes libres de androcentrismo y heterocentrismo. No es de extrañar que los mismos que nos oprimen fomentasen la objeción de conciencia a Educación para la ciudadanía, limitasen la reproducción asistida a mujeres lesbianas, bisexuales y solteras, y recorten sistematicamente los presupuestos destinados a la prevención de la violencia de género, especialmente intrajuvenil.

Éste es uno de los atentados institucionales que acometió el gobierno del PP, dejar totalmente inoperante la presente ley con la aprobación de la LOMCE, cargándose de esta forma la coeducación, la prevención de las violencias patriarcales, la cultura de la paz y la convivencia de todas las orientaciones sexuales e identidades de género. Un modelo educativo que se legitima en el adultocentrismo y la asexualización de la juventud; es decir, se niega la sexualidad y no se aborda ninguna cuestión relativa a ella, en una sociedad en la que el sexo es el epicentro de la cotidianeidad. Sin una educación afectivo-sexual integral, las adolescentes se ven abocadas a una vulnerabilidad y precariedad constantes.

El cinismo institucional llega a tal punto que alimenta la violencia simbólica hacia las mujeres jóvenes, fomentando estereotipos y prejuicios que giran en torno al arquetipo de una adolescente irresponsable, egoista y mala madre. De esta manera, quiere negárseles el acceso a la interrupción voluntaria del embarazo, socializando datos erróneos y confundiendo a la ciudadanía con teorías teledirigidas desde la Conferencia Episcopal.

Según ACAI (Asociación de Clínicas Acreditadas para la Interrupción Voluntaria del Embarazo) entre el 2010 y el 2011 abortaron 1186 mujeres de 16 y 17 años, de las cuales solamente 151 (un 12,73%) alegaron un conflicto grave para no informar de su decisión a padre, madre, persona con patria potestad, tutor o tutora. Entre los conflictos manifestados se encontraban los malos tratos, la emancipación sin relación con progenitores/as o que éstos/as vivían en el extranjero. Observamos, por parte del gobierno, una manipulación sobredimensionada de una realidad que es muy minoritaria y cuyos argumentos son muy evidentes. No se entiende, pues, ninguna reforma que limite el derecho de las mujeres jóvenes a decidir sobre sus propios cuerpos.


Referencias: